Siempre he creído que el amor el verdadero nunca llegaría a mi vida. Me he llevado grandes decepciones durante mi vida en este complicado tema, todo lo contrario con la amistad que por suerte mi vida ha estado plagada de grandes amistades, algunas como suele pasar se van alejando pero sabes que cuando las necesites van a estar ahí siempre. Gracias a la amistad sueles salir de esos baches, de esos momentos de tristeza que a veces no puedes salir tu solo. Yo siempre he dicho que un amigo de verdad es aquel va a hacer lo que este en su mano para hacerte feliz, para apoyarte y animarte. Hablo así de la amistad porque para mi a sido muy importante en mi vida .
Era viernes 10 de noviembre sobre las 4 de la tarde ,estaba en mi cuarto como siempre, pensando en mis cosas, escuchando algo de música cuando algo se mezclo con la música, era mi móvil y como habitualmente era mi amigo Mateo.
- Dime.
- ¿Ei, quedamos para tomar unas cervezas o que?
- Sí, pero por aquí cerca que no tengo ganas de pegarme la caminata. -Mateo vivía justo en la otra esquina del pueblo a una media hora andando.
- Mira escucha, yo estoy cerca de casa de mi tía en diez minutos estoy en tu casa y ya vemos donde vamos.
- Venga,vale, date prisa, hasta ahora.
- Venga hasta ahora fito.- Fito, así me llamaba todo el mundo aunque mi nombre era Víctor, había heredado el mote de mi padre.
Mateo tenia 19 años, unos menos que yo, era alto, moreno de pelo pero pálido de cara y con una barba que poco le faltaba para colgar.
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