Mis ojos no podían dejar de mirarla, su pelo rizado me hechizaba, sus labios perfectos... me moría por besar eso tan perfecto, su cuerpo era precioso, en realidad era perfecta por donde la mirase. - Bueno chico, ¿como te llamas? -. Mi futuro jefe me preguntó. - Pues soy Víctor, un placer.- extendí la mano y sonreí. - Yo soy Alfonso igualmente. - Extendió la mano y me devolvió el apretón de manos y la sonrisa. - Mira estas son mi mujer Carmen, mi hija Marina y mi hermana María.- Carmen era muy parecida a su hija, al igual que María era igual que su hermano Alfonso, los dos con unos setenta kilos cada uno, Alfonso con una pequeña coronilla que por extraño que parezca le sentaba bastante bien. María a pesar de su peso era preciosa al igual que Carmen, recuerdo que siempre solía llevar el pelo recogido con una coleta, sus ojos eran iguales a lo de su hija, preciosos. - Hola Víctor un placer. ¿Nervioso el primer día o no? - dijo Carmen con una magnifica sonrisa. - Pues la verdad es que un poco sí.- respondí yo devolviéndole la sonrisa, su hija al momento se fue para la cocina, me quedé con grandes ganas de darle dos besos. - Pues tu tranquilo hombre ya se veras que pronto se te pasaran.- me gustaba mucho esta mujer era pura simpatía, al momento Alfonso saco una bolsa. - Toma chaval tu ropa para trabajar vete al aseo y pruebatela a ver como te para.- yo asentí i me marché a cambiarme.
- A pues te queda bien no como a mi.- Era Marina la que me hablaba y me sonreía.
- A ti también te queda muy bien eh.- dije poniendo cara de sabelotodo
- Bueno por lo menos a ti te gusta.- dijo ella sonriendo mientras volvía hacia la cocina.
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